25 octubre, 2007

ESPARDEÑÁS Y PEROL TRENCAT - LXXX

Aquello de que por el mar corren las liebres y por los montes las sardinas correspondía al himno obligado en cualquier viaje escolar a bordo de un autocar de avance soñoliento, cuando por su morro desvencijado empezaba a exhalar el vapor de su agotamiento, tirando cuesta arriba hacía a la sierra y perdiendo algún que otro bulto de su baca. Se animaba entonces la excursión cantando con la voz de una muchachada incómodamente sentada por los asientos traseros de un vehículo ya para pocos trotes. Solucionado el conflicto, venía el contrapunto, arengando al conductor que acelerara si quería ser conductor de primera, o si de segunda, que tuviera cuidado con las curvas.

Sin embargo, todo esto corresponde a un pasado desconocido por muchos, especialmente por una parte de la juventud. Esa que en la actualidad está aborregada e inmersa en otros lances donde la cuesta arriba no existe, pero sí las carreras rápidas después de haber quemado un moderno autobús o los contenedores del barrio, o unas banderas, o unas fotos, practicando el vandalismo más radical al que han sido adoctrinados.

Y nada mejor que para este fin, que el recurso a las liebres y a las sardinas, pero en clave nacionalista, ésta que inventa historias inexistentes o que manipulan sus claves, que pese a estar perfectamente documentadas las tergiversan sin ningún tipo de pudor, provocando el enfrentamiento nacional que tanto desean.

Decía hace muy pocos años de forma clara, rotunda y contundente Francisco Vázquez, el ex Alcalde socialista de La Coruña, que con la enseñanza que se estaba dando a los jóvenes en los colegios de Cataluña, País Vasco y…”hasta en Galicia” –así manifestó su hincapié- “que en menos de veinte años habría una nueva guerra civil en España”. Al poco tiempo, Zapatero, lo mandó al Vaticano como embajador español ante la Santa Sede. Esperemos y deseamos que esto no ocurra, pero lo cierto es que hay quienes la buscan tal es el serrín que almacenan sus mentes.

Y algo, o mucho de razón tenía el Sr. Vázquez a la vista de los acontecimientos que estamos viendo y escuchando en parte de una juventud educada en lo políticamente correcto, cuyo esbozo se debe a un conjunto de especimenes, que si por algo destacan es por su más perversa inmoralidad. Y lo hacen desde una ideología decimonónica ahora modernizada con aires devastadores, destructores de la solidaridad, de la mano de estos políticos nefastos, autores del diseño, cuyas consecuencias pagaremos todos.

José Luís Carod-Rovira -que de verdad, no tiene ni su nombre- ha arremetido contra una pobre mujer desde la fuerza de su soberbia. Él, que dice Terol cuantas veces le viene en gana, o Conca, o País Valenciano -nombres inexistentes carentes de oficialidad- ataca despiadadamente a quien no tuvo ninguna intención de molestarle, mostrando su auténtica cara, la más vil y despiadada, en el mayor ataque frontal que pueda hacerse al seny catalán para vergüenza y escarnio del mismo pueblo, con seguridad abochornado por semejante mamarracho.

Es la época de las liebres y de las sardinas y…del talante, como también la del maquillaje, ambos tan unidos. Ajuste de cuentas, hecho de forma rápida y contundente en la sede de Blanquerías, allí donde se pregunta quién ha sido el autor de la masacre. La que ha culminado con el desembarco junto a las Torres de Serranos de las naves de Moncloa, con su Vicepresidenta al frente, en una maniobra dirigida con hábil maestría, nada nuevo por cierto, en esta legislatura. Naves, que como otras de éste mismo periodo, terminarán quemándose sumando una estela de cadáveres políticos, afición tan del agrado de Zapatero tantas veces puesta de manifiesto.

A la cultura de la mentira, se une la del botellón, cada vez más en boga. Según el Ministerio de Sanidad la mayoría de los jóvenes afiliados al calimocho son menores de edad, a los que por ley se le prohíbe venderles alcohol. Demasiado castigo – el de la mentira y el del botellón- para una juventud indefensa y engañada a la que se conviene utilizar cuando se desea cambiar el concepto de España. Mientras tanto, desde la Consellería de Educación se trabaja buscando la formula que recupere la autoridad del profesorado, y que una vez conseguida si ello es posible, redundará en beneficio de los alumnos, desnortados y victimas por las nefastas leyes educacionales de los últimos treinta años.

A bombo y platillo la Vicepresidenta Teresa Fernández de la Vega, se ha autoproclamado cabeza de lista por la provincia de Valencia en las próximas elecciones generales, por lo que ha iniciado un curso acelerado para ponerse al día en las cuestiones básicas que nos atañen (procurando evitar constantes meteduras de pata como las que hiciera Juan Ignacio Pla en su día), así como conseguir que nos olvidemos de sus constantes agravios contra nuestra Comunidad desde que accedió a su cargo. Vicepresidencia que consiguió, gracias a sus “meritos logrados” como Diputada por las provincias de Jaén, Segovia y Madrid, que como abeja de flor en flor libaba en busca de sustento. Al mismo tiempo, se ha iniciado un lavado de cara a Juan Ignacio Pla encaminado a buscarle alojamiento; y todo hace suponer que será el Senado Español; una vez, eso sí, conseguido el halo necesario para un sillón al que ya estaba predestinado.

Los dos partidos mayoritarios han roto sus negociaciones en torno al funcionamiento del Consejo General del Poder Judicial. Alcanzar acuerdos con el radical Ministro de Justicia Bermejo, más empeñado en nombrar a dedo a los jueces y altos puestos del entramado judicial que por el esfuerzo de unas oposiciones, es difícil, y más si cabe, cuando quizá por antiguas, la ideas de Monstequieu fenecen dando paso a las del talante, como emblema de la modernidad.

Al Perol pues con las liebres y las sardinas nacionalistas. Al menos, nos servirán para comer una buena “Espardeñá” escalfando un huevo encima regándola con un buen vino valenciano. El que nada tiene que ver con el cava que brindó Juan Ignacio Pla en el Delltebre, cuando el Presidente y la Vicepresidenta nos negaron el agua que por allí se pierde mar adentro.

18 octubre, 2007

ESPARDEÑÁS Y PEROL TRENCAT - LXXIX

Abril, es el de las aguas mil, pero Octubre nos recuerda que es el de la “gota fría”, y aquí lo tenemos, fiel a su cita, imposible el ignorarnos y recordándonos una vez más que no se pueden poner puertas al campo, en este caso ramblas, por desgracia cada vez más utilizadas, pero casi nunca para limpiarlas. Precisamente ahora, cuando se están celebrando exposiciones en toda nuestra ciudad en recuerdo de la “Riua”, aquella la del cincuenta y siete, la riada por antonomasia.

Dicen los expertos que cuando se forma una masa inmensa de nubes sobre el mar y se dirige a gran velocidad hacia el interior chocando contra las montañas, se produce un fenómeno insostenible autor de fuertes precipitaciones que inundan y desbordan los cauces y nos causan la desolación. En aquella ocasión las aguas cayeron impetuosas por las sierras turolenses, allí donde nace el Turia, y junto a las que bajaban por barrancos paralelos, desbocaron en nuestra ciudad. Mientras que la “gota fría” de este año ha caído sobre La Marina, destrozando casas y puentes. Que tengamos tanta agua en otoño y estemos secos durante todo el resto del año, más parece una broma pesada de la naturaleza convertida un año tras otro en una batalla contra el agua imposible de vencer. Agua, que luego, calladita, se diluye por el mar con cara de no haber roto nunca un plato, como si nada hubiese pasado, reposando complaciente.

Dicen también los expertos, que la solución para la ciudad de Valencia está en construir un pantano en Villamarchante que regule el paso de las aguas, pero su ejecución se pospone. Para los políticos, confiados en que “la riua” no se repita y que en su caso, sea el nuevo cauce el que aguante todo el chaparrón, es un reto al destino sin la adecuada red de protección, porque llegado el momento se intuye la cantidad de agua que pueda caer, pero nunca la que queda por hacerlo, pues no sabemos la situación de las compuertas del cielo, ni su anchura, ni el agua que allí se almacena, aunque sospechamos que es mucha. Con lo cual, siempre estaremos a merced de la “gota fría” dispuesta a sus bromas, que no sólo son pesadas, sino que además arrastran, como auténticos torpedos, todo lo que encuentran a su paso apuntando hacía nosotros.

La gota fría, cual espada de Damocles pende sobre nuestras cabezas sujeta a sus caprichos, los de la naturaleza, como la próxima edición de la Copa del América a merced de las desavenencias entre Alinghi y Oracle por un quítame allá esas pajas, que nada tiene que ver con las cañas que se han adueñado del cauce del Girona a su paso por Beniarbeig, localidad que ha quedado partida en dos mitades, una vez destrozado el puente que las une.

Sin embargo, la gota fría que desune los pueblos rompiendo puentes, consigue luego que todos juntos luchemos contra la adversidad en acciones solidarias y fraternas respetándonos unos a otros, aunque sólo sea en unos días. Nada que ver con lo sucedido en la farsa de Franfurt, donde se ha tenido la desvergüenza de asociar con la Lengua Catalana, nada más y nada menos, que a las fallas valencianas, a nuestra paella, a las fiestas de Moros y Cristianos, apoderándose también de Joseph Renau por si no era suficiente el latrocinio cultural.

Inasequibles al desaliento, desde hace ya casi cuarenta años, no cesan por sus “países catalanes”, utilizando a la cultura como el más vulgar de sus desechos; aprovechándose, además, de la memez de algunos de sus “adelantados” como los son los alcaldes de Morella, Gandia y Sueca, vulgares iluminados que actúan en contra de la inmensa mayoría que ellos representan y “dicen” defender. ¡Cuánta ignominia, cuánta mentira y cuánta burrera! la de estos mercaderes respaldados por la espada de Damocles, que cual gota fría, utiliza como batuta la Academia Valenciana de la Lengua -como siempre más dedicada a las cosas del comercio que a defender la Lengua Valenciana- y ejecuta su desafortunada asistencia al falsario evento. ¡Habrá que preguntarles, qué han ido a defender en Franfurt!

La Ministra Narbona, una vez más, cicatera y con una gran dosis de pus pestilente en su boca, arremete contra los empresarios de la construcción como culpables de la riada de La Marina. Estos, han salido al paso declarándola persona no grata por su afán de politizar el desastre, cuando en este caso las aguas no han sido frenadas por ninguna urbanización, sino por la suciedad acumulada en el cauce del río.

Se debate en la Cortes la Ley de la Memoria Histórica, más bien, seamos claros, de la “mentira histérica”. El principal argumento lo basan en que durante la Republica, España era un paraíso: hasta que un día unos golpistas terminaron con aquel mundo feliz a cuyos perjudicados hay que desagraviar como si jamás hubiesen roto un plato. ¡Lo que hay que oír! La ley de la Mentira Histérica se viste de desfachatez y Zapatero divide cada vez más a España rompiendo una reconciliación zanjada, e induciendo al rencor, sobre todo en aquellos que quieren cambiar la historia como si de un calcetín se tratase, esta vez con remiendos.

Al Perol en esta ocasión a Ignacio Pla, “ese” que tantas veces denunció sobrecargas en los presupuestos de obras, dejando caer al mismo tiempo ciertos desvíos monetarios hacia los amiguetes. Tendrá que explicar ahora, dimisiones aparte, cómo una licencia de obras en su domicilio particular de Patraix que prevé sólo 3.800 euros, ha superado la cifra de los 100.000 y que además no ha pagado. ¿Habrá que creer en las mentiras de Pla, su habitual manera de entender la política, marca de la casa?

11 octubre, 2007

ESPARDEÑÁS Y PEROL TRENCAT – LXXVIII

Llega el otoño y las pasarelas ofrecerán sus senderos luminosos por los que desfilará el mundo de la moda, gracias al paso sinuoso de unas piernas esbeltas llenas de garbo y glamour, con aires de garabato. Nos mostrarán el último retazo ideado por un modisto, en ocasiones genial, que, siempre rodeado de guapas invita la moda a seguir. Y aunque el consejo no está al alcance de todos, siempre habrá unos pocos que cojan el guante con la intención de lucirse en cualquier acto social o de especial relevancia. Son modas efímeras, de temporada, de quita y pon, convertidas pronto en antiguallas que, ya por vistas, pasarán pronto a formar el llamado “fondo de armario” donde, como murales valiosos, quedarán colgados cual rico y variopinto museo.

Muchas modas pasan pronto y desaparecen, pero otras más insidiosas permanecen y resisten la huida. Salen de las galerías, se ofrecen a todos; y es cuando llega el momento en el que ya no podemos prescindir de ellas utilizando su “prestigio” para cualquier eventualidad, siempre, claro está, que sean sostenibles. Es la moda y son los tiempos: qué sea sostenible.

Los impuestos, las hipotecas, el desarrollo, la industrialización, los endeudamientos, la sanidad, las grandes superficies, los consensos y hasta la arquitectura: todos ellos tienen que ser sostenibles, hasta el dolor: el de las hipotecas especialmente. Ya no hay gaitas ni entretelas, la moda se impone y por la pasarela de la intelectualidad cualquier cosa que desfile será “sostenible”, porque en caso contrario su irrelevancia será total. Y como refrendo de la moda, la Ministra de la Vivienda, la Sra. Chacón, nos dice que España afronta bien la situación de las hipotecas, dando de esta forma una mayor veracidad al aserto.

También es sostenible que Pernando Barrena, el portavoz de Batasuna, para mayor escarnio aún libre en la calle, coja el micrófono ante cualquier telediario y como soflama incendiaria, nos hable de “una declaración de guerra en toda regla”. Quizá es lo que quisiera él, cuya voz no tiembla y su arrogancia insostenible tampoco.

También y quizá porque está de moda, el Presidente de la Generalitat catalana miente -¡mentira histérica, tal vez!- y echa la culpa a la también Generalitat, en este caso la Valenciana, de que no se vea la TV3 en nuestra Comunidad, cuando ni por Ley ni por disponibilidad hertziana es posible su transmisión. Lo será sólo cuando el Ministerio competente lo autorice. Los repetidores ilegales que pululan por la Comunidad Valenciana lanzan desde hace muchos años la señal fraudulenta de TV3 en una situación por lo visto tan sostenible como también incomprensible; pero en este caso, como en otros muchos, se impone el todo vale y el morro de Montilla, el Muy Honorable, también, al haber sido la Generalitat Catalana quien ha financiado millonariamente los repetidores ilegales por toda nuestra Comunidad, no sólo con nocturnidad, sino también con alevosía.

Y pese a tanto acto infame agrandado por los medios de comunicación, lo que nos va a resultar sostenible gracias a la inmensa cordura del pueblo español cuya grata convivencia es motivo de orgullo para todos -menos para cuatro mastuerzos empeñados en quemar nuestra historia en lugar de aprenderla, esclavos como son de su ignorancia y con el mono de la violencia- es saber que las modas pasan y el barro desaparece; lo que nos hace confiar en nuestra soberanía nacional cada vez más fuerte, como lo demuestra impertérrita soportando a tanto lerdo. Y las encuestas así lo aseguran, pues marginan sin ningún tipo de duda a los que por decimonónicos nos hacen confiar en un futuro sostenible, alejado de ellos, predestinados como están a quedarse fuera de juego como vulgares moscas que siguen alimentándose de su propio cieno: su habitual banquete de siempre cuyo sabor tanto les agrada.

Nada que ver con aquel barro y tarquín que asoló a Valencia -ahora se cumplen cincuenta años de aquello- dejados por una trágica riada que se transformó en otra riada más fuerte: la de la hermandad. Los testimonios de aquellos días los tenemos en las múltiples exposiciones que podemos contemplar estos días en las que se certifica la solidaridad como la mejor de sus pinceladas, así como, la dificultades que Valencia supo vencer gracias a la ayuda de todo el pueblo español tantas veces reconocida, muy especialmente,

En la ciudad alemana de Francfort se ha inaugurado la Feria de Libro y en esta ocasión se ha va a rendir homenaje a la Lengua Catalana. Cuando la política y la cultura se cruzan prevaleciendo la primera en perjuicio de la segunda con el objetivo de un proyecto político claro y concreto, la cultura deja de serlo y se convierte en también en fango. Pero éste alimento de ratas depredadores de lo que les es ajeno y que en sus vomiteras enfermas sólo pretenden inocular el veneno que llevan dentro. Es cuando organizan un match manipulado en el que el resultado está claro y la victoria a los puntos siempre se la adjudica uno mismo, lo que convierte a la pantomima en el más vulgar de los panfletos. Los escritores catalanes en lengua castellana, pese a estar invitados al evento, han negado su asistencia lo que manifiesta de forma clara su “poca afición al boxeo”. Ningunear un Siglo de Oro de la Lengua Valenciana y cambiar la camiseta a los literatos valencianos para presumir de lo que no se tiene, es un flaco favor a la cultura utilizado por los de siempre, los que se aprovechan de cualquier ocasión para esgrimir sus escaparate de mentiras, más propio de personas acomplejadas, necesitadas de una talla personal que no tienen y encerradas en la más simplona de sus vanidades.

Al Perol en esta ocasión a tanto mercachifles abanderados de la mentira, voceadores incendiarios que ni saben lo que se dicen, despreciativos de una España constitucional que, haciendo caso a estos especimenes, Zapatero se empeña en cambiar.

04 octubre, 2007

ESPARDEÑÁS Y PEROL TRENCAT – LXXVII

¿Qué sería de nosotros ausentes del motor que nos sirve de impulso, ya caminando hacía adelante, ya hacía atrás, y que al mismo tiempo nos posibilita el zigzag necesario para confundir a nuestro oponente o tratar de ayudarle cuando nos pide auxilio en cualquier momento del día?

Como troncos, seriamos como troncos, anclados al suelo viendo pasar el tiempo, haciéndonos cada vez más gordos, estirando nuestros brazos al cielo, fijándonos a la tierra inútiles como un mojón y deteriorándonos con los años. Necesitamos pues, de ese motor perfecto, esbelto, patizambo a veces, cuyo par de cilindros coincidentes en un punto fijo del que nacen, es también lugar de residencia del más fiel atributo de nuestra personalidad. Ese que se acredita, igual se trate de varón o hembra, por su fuerte temperamento, por su desprendida constancia y por su capacidad de resolución; el que es vulgarmente conocido y mejor entendida si es así como se matiza: el de un par de redaños.

De esos que empleó Isabel la Católica, que por el tiempo en que vivió y por lo que tuvo que luchar para conseguir la corona, convencida de su derecho, nadie puede dudar de que no los tuviera; o los que no usó Fernando VII que por lo fácil que se lo pusieron, nunca tuvo la necesidad de utilizarlos.

Redaños, que materializados o no, en colgajos, o presentidos en nuestra creencia, forman una parte de nuestro cuerpo sin duda en el lugar más querido. Sin embargo, y pese a su vital importancia, algunos los abandonan con frecuencia (o nunca supieron de ellos) y utilizan entonces para otros fines el lugar donde nace la bisectriz, para cometidos más infames, empleándolo como vulgar escombrera donde arrojar sus obligaciones. O sea, en la más desleal de las acciones: la de pasárselas por la entrepierna.

A Rodríguez Zapatero, el gran maestro en pasarse por el arco del triunfo la España Constitucional mediante concesiones nacionalistas a quienes siempre les parecerá poca su cuantía –consintió bautizar como nación lo que por definición no le corresponde, en contra de la mayoría del pueblo español cuya soberanía desprecio sin darle opción a expresarse - se le une una vez más Ibarretxe, que de frente ancha sobre cejas de diablo y mata de pelo como de fregona rasurada dispuesta a ensuciarnos, baboseando en sus miserias, nos anuncia un “Día D Hora H” perfumado de gasolina, pasándose por la entrepierna todo el ordenamiento jurídico existente en la Unión Europea a lo que asistimos tan callados como estupefactos. De aquel barro estos lodos, propios de unas negociaciones tan pactadas como escondidas, por mucho que no quiera vender la burra Zapatero de que no participó de una hoja de ruta previamente pactada, si no en su forma, sí en el fondo. El de la entrepierna.

Se ha colocado la primera piedra al circuito urbano de Formula Uno, el que discurrirá por la nueva zona ofrecida al mundo, ya sabedor éste de su existencia, gracias a las mil y una portadas en las que hemos sido protagonistas. Corresponde al nuevo emblema de una ciudad que crece a velocidad de vértigo, lejos de otros manifiestos cavernícolas que van tomando cuerpo en otras ciudades, más dispuestas al enfrentamiento salvaje que a enorgullecerse de una convivencia ganada a pulso gracias a un proyecto político puesto como ejemplo por todos, motivo de sana envidia internacional, como nuestra asistencia en F1, que será el fiel testimonio de la presencia española en los circuitos urbanos de alta velocidad.

A la que sumará también, dentro de poco, el concepto de España en la genial obra de nuestros ilustre paisano Joaquín Sorolla, que al igual que otros muchos intelectuales, de ahora y de siempre, jamás dudó de que cualquier ribazo, trozo de nuestras costas -tanto las bravas norteñas como las cálidas mediterráneas- como nuestras ricas tradiciones y sanas costumbres, conformaban todos el mejor retazo para crear un mosaico donde se recreara nuestra vieja España. Ahora cuestionada por los incendiarios de siempre, que como zafios pirómanos, están más deseosos de calcinar nuestra convivencia, al igual que otros lo hacen con nuestros bosques, aprovechando cualquier circunstancia que le sea propicia.

La Audiencia Nacional no considera como delito la pertenencia de todo el material terrorista que los etarras detenidos en un hostal valenciano por los servidores de los Cuerpos y Fuerzas del Seguridad del Estado llevaban consigo. Aduce el alto Tribunal que la Policía Nacional no contaba con la “obligada” orden judicial de registro, por lo que no les aplican pena alguna. El mundo se derrumba a mis pies y la Justicia le da el tiro de gracia. Qué descrédito el de unos jueces más atentos a la defensa del que desea matar y se prepara para ello, que a su obligación de proteger al que va a ser blanco del tiro en la nuca, o a los llamados a convertirse en carne de coche bomba. Ver a unos jueces dispuestos, como así lo han hecho, a poner trabas y zancadillas a quienes persiguiendo a los delincuentes -armados estos como bestias- los cogen “in fraganti” procediendo a su detención, nos dejan atónitos e indefensos y a merced de una banda criminal cuya presencia en la vida nacional no tiene el desprecio que se merece, al menos por unos cuantos pocos, que están, por desgracia, presentes en nuestras instituciones.

Al Perol pues con tanto cretino y que en él mediten. A ver si aprenden que su principal misión es buscar por todos los rincones de las Leyes, de nuestras Leyes que nos protegen, que el terrorista nunca debe salirse con la suya y que una vez detenido, su obligación es la de juzgarle, que para esos son jueces.

27 septiembre, 2007

ESPARDEÑÁS Y PEROL TRENCAT – LXXVI

Los ríos de tinta navegando sobre el papel dan a conocer por la faz de la tierra el saber humano gracias al universal lenguaje de los signos, la mayoría de ellos remotos, bien con el negro sobre blanco escupido por las rotativas en su diario quehacer, bien en las blancas ventanas de un libro encuadernado por cualquier editorial, fuente para nuestro discernimiento de lo que llama nuestra atención. Gracias a ellos y a su lectura, hemos conocido la existencia de la piedra filosofal, la metáfora que nos desplaza de un lado a otro sin saber a donde vamos ni tampoco de donde venimos, porque las dudas que nos plantea la vida son siempre abundantes, jamás de un solo color y con múltiples matices en sus muchas caras cuya confianza cuestionamos. Merced a sus grafías diferentes podemos expresar nuestros verdades que son siempre iguales, mostrando el núcleo gordiano de un roto o un descosido, elucubrando si lo que nos confunde son galgos o son podencos, o expresando nuestro derecho a dar una charla sobre la metamorfosis de la rana ante un amplio auditorio, por su interés expectante, sea a la espera de un concierto de Joaquín Sabina, nuestro rey del pop urbano, sea ansioso del folclore nacional, boquiabiertos al movimiento de ojos de Marujita Diaz, la genial dama que se resiste a dejar de ser joven mostrando su lado mas tenaz.

Y a tal efecto, utilizamos nuestro alfabeto que, nacido del latín vulgar, tiene veintinueve signos diferentes, algunos con letra repetida, como la cantarina ele que se estira en elle, o la elocuente ere, tan sonada, que cuando más rotunda se atraganta convertida en erre y hace vibrar nuestro paladar. O la reivindicativa ñ, la de boina como adorno, que ya va consiguiendo su puesto en el mundo después de una tenaz lucha, gracias sobre todo a la informática, y que pese a su obligada ayuda, aún no hemos vencido del todo. Como también, la que en posición de firmes ante su bandera ahora tan denostada, tiene un puntito encima, la i; tal y como le sucede a la jota, ésta la más graciosa.

Conforman todas ellas nuestro alfabeto particular del que para saber más unos de otros estamos necesitados. O como lo usan los políticos, especialmente, ya sea para enredar al personal, ya sea para hablarnos con claridad, cosa que extrañas veces sucede.

Sin embargo, aquí está la excepción y quien lo ha hecho alto y bien claro es José Bono, quien prepara su vuelta a la arena para las próximas elecciones, ahora se habla encabezando la lista por Toledo. José Bono ha dicho poniendo el punto sobre la i –la que para esta guisa fue concebida- “que no entiende porqué se trasvasa agua desde la cabecera del Tajo –con puntito en la jota también- y no se puede trasvasar agua desde la desembocadura de otros ríos”, en clara alusión al Ebro. Y no con la esperanza que le escuche Zapatero, su jefe de filas, sino porque ser insolidario y tirar el agua al mar cuando otros la necesitan -acción tan impropia en un ser humano como normal en un descerebrado- corresponde más bien a una acción despreciable de sombríos e interesados motivos cada vez más oscuros. Y no porque no se adivinen, que están bien claros, sino por el hedor que desprenden, junto a la desvergüenza que representa para una sociedad culta y avanzada como pretende, pero puesta en entredicho al verla en actitud salvaje por la calles de Gerona, con el beneplácito de la Generalitat Catalana, institución que calla porque simplemente otorga.

El lenguaje de los signos pues, y sus reglas siempre claras, nada tienen que ver con los códigos salvajes utilizados por los que presumen de demócratas, como esos que pretenden imponer su minoría inculta, indocumentada, violenta y aborregada a una mayoría silenciosa que sólo se expresa en las urnas cuando corresponde, respetuosa siempre con un resultado final que todos debemos aceptar, guste o nos disguste.

El niño que ha matado a sus padres en Catarroja dice que no ha sido él, qué el asesino ha sido otro, del que por cierto no descubre su nombre. Acción que no debe sorprendernos, tantas veces utilizada por quienes eluden su responsabilidad aunque sean de higiene claro y desprendido, como lo fue Pilatos, quien se lavó las manos eludiendo toda su obligación dejando la acción de la justicia en manos de la plebe. Acción popular que nos gustaría ver desterrada para siempre, muy lejos de nuestros Telediarios, en los que por desgracia está cada vez más presente.

Tirar la piedra y esconder la mano es una vieja costumbre muy difícil de erradicar, porque es utilizada de forma insistente por personajes zafios e incompetentes. Zaragoza y Valencia, hermanadas no solo por la historia de muchos siglos, sino también por el flujo migratorio de los últimos cien años, con el resultado de una conciencia valenciana afincada en los maños que viven en nuestra tierra de la que ya se consideran hijos, pasan por un mal momento de vecindad, cuyo enfrentamiento, afortunadamente, aún no está presente en las calles de la ciudad. La relación actual y la de siempre entre ambas ciudades, es como la de nuestro vecino del frente, que pasa confiado a nuestra casa pidiéndonos un pan porque se le olvidó comprarlo, o como cuando vamos a la suya en busca de un poco de sal porque nuestro salero quedó vacío, todo en la mejor armonía y adornado de una música celestial. Como siempre ha sido. Sin embargo, quien en la actualidad maneja la nave del Estado con un timón sin mando y a la deriva -dando prebendas sólo a los suyos, o a quienes necesita para sus fines lícitos o ilícitos, váyase a saber, sacados de los bajos fondos por donde tan a gusto navegan convencidos de sus propósitos- se ve obligado a tirar la piedra y esconder la mano procurando ríos revueltos que le den buen resultado.

Ahora, Zapatero, nos sorprende a todos con un: ¡qué bueno verte, George Busch!, saludo faldero y simplón propio de un meapilas como diría José María García. Al Perol una vez más con Zapatero, junto a sus hijos, los radicales, a quienes les ha dado vida en su desafortunada soflama, tantas veces repetida, de que “será lo que ellos quieran”, ninguneando a la inmensa mayoría del pueblo español.

20 septiembre, 2007

ESPARDEÑÁS Y PEROL TRENCAT – LXXV

A la radicalización bananera corresponde la respuesta de una frase tan famosa como simplona aunque bien cierta y tantas veces repetida. Su sonoridad es tan pegadiza como libres sus burbujas, que rápidamente se diluyen ante los ojos expectantes de un efecto inesperado. Corresponde al más simplón de los experimentos, esos que muchos aconsejan hacerlos con gaseosa, según la famosa frase cuya autoría se desconoce aunque sean muchos quienes la atribuyen al ilustre ingenio de un escritor español, como también pudiera haber sido producto del ingenio popular y dicharachero tantas veces brillante.

Y digo bananera, porque cuando se pretende reformar lo que no es necesario, en una decisión tomada por obra y gracia –o desgracia- de una febril noche de insomnio, una vez conocidos sus resultados que a la vista están, el adjetivo, aunque bien explicito, se queda corto. A su significado tercermundista hay que añadirle también el lado nefasto de cualquier radicalización, que si es conveniente cuando la situación lo requiere, no lo es de necesidad cuando el pueblo no la pide, y es entonces cuando encuentran su acomodo, como asnos desbocados, aquellos que están dispuestos a las rociadas de gasolina con la facilidad que les da una tolerancia mal entendida, esa tan de moda en nuestros días.

En la España rica en fiestas y conmemoraciones de todo tipo, las acémilas de siempre aprovechan la ocasión para quemar la bandera y retratos del monarca español, cuyas simbologías, que son de todos, las convierten en antorcha de sus manos salvajes propias de un dogmatismo descerebrado ajeno a cualquier reflexión intelectual.

Y todo, producto de la radicalización bananera auspiciada por quien nos anunció los tiempos de un nuevo talante que nos iba a dejar a todos encantados, cuando ahora, por otra parte, resulta que estamos participando en la Champions League, por supuesto goleando, según nos dice Zapatero en la más absoluta banalidad, mientras tanto, vemos absortos cómo le da a la pelotita, la que Solbes le devuelve sin quemarse, idéntica a esa que le gusta rodar por el mullido césped de nuestros estadios, cuando todos creíamos que lo suyo debía ser gobernar. Campos de fútbol en los que por cierto, ya hay voces que piden la celebración de partidos internacionales, aunque eso sí, desamistosos, como vulgares mamarrachos, dispuestos a dar la nota saltando contentos enfundados en una camiseta light de marca no reconocida.

Los Touroperadores de las pateras siguen haciendo su Septiembre particular al igual que en cualquier otro mes del año. A las ofertas isleñas de las cercanas Canarias y a las costas andaluzas de trabajo fácil, se suman ahora las nuestras, más turísticas que nunca, con la complicidad de los gobiernos que se ven incapaces de evitarlas después de unas negociaciones tantas veces anunciadas como sus promesas incumplidas, de lo que se aprovechan las mafias ofreciendo un viaje con hora fija de salida pero del que se ignora la de llegada. El alojamiento y la media pensión irán por cuenta del cliente, toda vez que no se indica en la oferta, como tampoco el lugar donde pisar las pocas fuerzas que les queden, si es que no se han quedado bajo las aguas impedidos para rellenar cualquier hoja de reclamaciones. Ello motiva la falta del dato de los que se quedan por el camino, lo que nos impide saber la cuantía total del flujo migratorio que suspira por nosotros.

Los asuntos internos del Compromís se retuercen cada vez más y todos sus integrantes tiran en dirección contraria en los estertores de su muerte. Tratan de sacar la mejor tajada, al igual que los que tiran del cobre entubado inutilizando los pozos de riegos, sustento de los huertanos huérfanos no sólo de agua que necesitan, sino también de una seguridad policial, que como el trasvase del agua, ocupan el centro de sus sueños.

En la antesala de las elecciones entramos de lleno en la época de rebajas que terminará en marzo y todos los partidos nos ofrecen el mejor regalo, aunque muchos de ellos jamás llegarán a nuestras manos dejándonos con la boca abierta. Al menos, los más jóvenes, tendrán gratis la salud dental, listos para salir en la foto. No así los pensionistas, que con muchos años pero pocas muelas, deberán mantener su boca prieta sin ocasión para lucirla.

Mariano Fernández Bermejo, el Ministro rockero que lo es de Justicia, y del que se supone debe ser el primero en exigir el cumplimiento de la Ley, acepta, sin embargo, y puede que hasta de buen agrado, que no se cumpla con la obligación de colocar la bandera del Gobierno que él representa en los establecimientos institucionales. El que fuera guitarrista y algo guerrillero, cierra los ojos, y mirando hacía otra parte no cumple con su deber principal de que se mantenga la Ley a la que prometió hacerlo extendiendo su mano sobre el Libro Constitucional, cuyo principal emblema es la bandera de todos, incluso de los que la necesitan para quemar en ella su escasa masa cerebral, desparramada por sus ideas sombrías y albergada en los recovecos de un falso intelecto aborregado.

Al Perol con Zapatero el bananero, en tiempos de rebajas, cuando estuvo tanto tiempo dedicado a enfrentarnos a todos con falsos procesos, memorias histéricas, ahora silenciados y dedicado a su Champions League a la que llegó por accidente

13 septiembre, 2007

ESPARDEÑÁS Y PEROL TRENCAT - LXXIV

Los ciclos históricos son tan contagiosos que no se resisten a abandonarnos, y para bien o para mal, vuelven siempre a la carga, cual vulgar mosca cojonera que cuando se aleja, al poco, vuelve contra nosotros por lo mucho que nos necesita. Los ciclos son también como los elásticos de oficina cutre o antigua, aquellos que se estiraban hasta no dar más de sí, para volver siempre al mismo sitio. Para eso están los ciclos, por los siglos de los siglos, ahora toca decir amén. Por todas partes, próximas o lejanas, cualquier hecho se repite, siempre con mayor o menor frecuencia y no sabemos cual es la causa, pero cuando sale de nuevo a escena -aunque nos resulte extraño- nos damos cuenta enseguida que no hay nada nuevo bajo el Sol, nuestro padre de todos, y nos viene a la mente que algo de eso ya ha sucedido en otros momentos de nuestra historia. El Google Earth que tanto furor está causando a los aficionados deseosos de ver las cosas más de cerca –cuando es imposible aproximarse a ellas- nos muestra a los planetas navegando con precisión milimétrica por los mismo por caminos, cuyo origen desconocemos en el ciclo natural de las cosas y del que nosotros saltamos en marcha hace ya miles de años. No debe extrañarnos pues: de tal palo tal astilla, que lo nuestro sea repetir lo que otros antes hicieron.

Tata Motors, una más de las tantas moscas cojoneras empeñadas en que a ella nos aupemos, nos va a ofrecer un pequeño utilitario de cuatro puertas, motor de seiscientos centímetros cúbicos, sin aire acondicionado ni elevalunas eléctrico al módico precio de mil ochocientos euros. Nada que ver, por supuesto, con un motociclo light con capucha incorporada, sino de un auténtico utilitario semejante al que en los años sesenta cambió nuestras vidas acercándonos unos a otros cuando estábamos separados por la distancia. La ley cíclica se cumple una vez más y vuelve algo de nosotros con la añoranza de un pasado que creíamos haber perdido.

Tampoco tiene nada de nuevo la disputa por un cargo presidencial al que siempre acuden más de una mosca deseosas del mejor puesto. La alcaldesa Rita y la ministra Salgado andan a la greña por presidir el Consorcio de la 33ª edición de la Copa del América en los inicios de su nuevo ciclo. Y es que no hay nada peor que salir escocido de una apuesta electoral. El desprecio de Zapatero a la anterior edición de veleros impulsados por nuestro viento del Garbí, le produjo un fuerte dolor intestinal pasadas las elecciones de Mayo. Ignoró a Valencia, y el empecinado sátrapa no quiere volver al recurso del bicarbonato, por lo que desea coger el timón con la gorra de capitán sin haber opositado a ella –pasó olímpicamente de tan importante evento- ni hacer nada para merecerlo. ¡A buenas horas mangas verdes!. Sólo le queda el recurso del Decreto Ley, y es lo que ha hecho nuestro ínclito Presidente del Gobierno español. Por redaños, esos que no tendría valor de utilizar, si la América Caps fuera en Barcelona, negándole a la Alcaldesa Rita el honor que le corresponde de presidir durante su nueva etapa lo que se merece; no solo por derecho, sino por el gran el éxito alcanzado reconocido por una amplia mayoría, por cierto siempre absoluta. Una alcaldesa sólo puesto en entredicho por quienes jamás reconocieron sus meritos, aquellos que han sido siempre derrotados en las urnas cada que vez que ante ellas se enfrentaron, haciéndolo a una opción abanderada por una mujer ejemplar que ama y quiere a Valencia como nadie.

Por redaños decía. Al más puro estilo Zapatero: el de su genuino talante. Vestido con el esbozo de la mentira: su mejor pregón. La capa negra y larga donde se esconde el truhán: contrapartidas con los etarras que tan mal le han salido y cuyos efectos estamos sufriendo. Las botas sucias de barro que recoge por donde pisa: lo que anuncia falla. Y la insolencia de su falsa y estudiada risa propia de los vulgares trileros, sus amigos de juegos. Llegar a un cargo sólo por accidente tiene estos pagos, y hay que reconocer porque justo es, que al menos los está sufriendo.

La Presidenta de las Cortes Valencianas quiere ahorrar una parte de nuestros impuestos, lo que no es un mal ejemplo. Primero se bajó el sueldo, junto a sus compañeros de mesa, y ahora quiere quitar a todos los parlamentarios la hora del almuerzo, la ancestral costumbre tan arraigada en nosotros con pincho de tortilla aceitosa incluido, bocadillo de calamares retorcidos y café cortado o del tiempo. Y también eficaz bálsamo al cruce de las palabras hirientes en el interior del hemiciclo, que siendo parte del juego, merece la hora del fugaz reposo. La medida, impopular entre ellos, mejorará su barriga cervecera, rejuvenecerá su aspecto, pero les privará de hacer buenas migas a la plancha, que además de sabrosas siempre son útiles en beneficio de todos.

La organización terrorista ETA ocupa de nuevo las primeras páginas de la prensa nacional con sus amenazas de siempre, cada vez chulescas. Como siempre, acusa al Gobierno de turno –así lleva más de cuarenta años- como máximo responsable de sus actos más violentos, lo que no es nada nuevo. Zapatero aprovecha las soflamas propagandísticas para hacernos ver que jamás cedió ante ETA, lo que es un insulto a la inteligencia del pueblo español, que si en muchas veces cerró los ojos a la veracidad de los hechos, ahora, por evidentes como recientes, no puede negarlos. Las cesiones de Zapatero que tanto alimentaron a la bestia etarra no pueden caer en el olvido, por mucho que el Zapatos quiera hacernos comulgar con ruedas de molino, al más puro estilo suyo tan propio, el de su peculiar “talante” que tan sibilinamente vendió al que estuvo dispuesto a comprarlo.

Llegado a Septiembre, el mes de la repesca, metamos a Zapatero en nuestro perol, residencia tantas veces merecida. Alcemos la cucaña y fuerte, duro con él. A ver si despierta. En las horas que Solbes le lanza avisos de alerta y con la esperanza al menos que los escuche. Qué así sea.

06 septiembre, 2007

ESPARDEÑÁS Y PEROL TRENCAT – LXXIII

El dragón de lengua de fuego y brazos depredadores avanzaba incesante por pueblos y aldeas engullendo todo lo que le salía al paso, carente de sentimientos, sin tener nada en cuenta y sin ningún atisbo de piedad. No era cuestión de supervivencia, sino de practicar el mal. Para ello, buscaba las nutrientes que le permitieran avanzar practicando el mal, ensañándose con quien se cruzara en su camino, saliera o no a su encuentro.

Ese era su sino. Y para tal misión, se vistió de escamas negras (igual que su corazón), se dotó de pezuñas cortantes, aniquiladoras y almacenó en sus entrañas, envueltas en las más perversas de las intenciones, una gran reserva de fuego bárbaro y salvaje, salpimentando además la idea de la desolación. Fue San Jorge, glorioso paladín de los imbuidos en la fe, y vencedor del monstruo infernal, quien nos enseñó el camino para combatirlo por los campos desolados, escenarios de una insistente lucha triunfal.

Pero todo es un mito, una leyenda: esas que tanto tienen de ciertas. Tanto, que el perverso dragón ha llegado hasta nuestros días con la escama acerada del Euribor: la oferta interbancaria que nos persigue como una losa de la que no podemos librarnos que nos quiere embargar en vida. Su poder destructivo ha llegado al cinco por ciento. El mismo porcentaje que necesitan los políticos para llegar al Parlamento, pero sin la intención de erigirse en paladines de nadie, ni la de vencer al monstruo infernal, ni siquiera en combatirlo sentados en torno a una mesa redonda capaz de calmar la sed del dragón inmundo al grito de todos para uno y uno para todos, cual heroico D’Artagnan. No hay San Jorge que valga en un estado laico, nada confesional.

A quien tenemos que tener muy en cuenta es a nuestro amigo Murphi, quien ya nos avisó de que cuando las cosas van mal no hay que preocuparse, porque sin duda irán peor. El pollo se esponja, como la leche, los huevos, o el pan, por lo que ya todo es más caro y el IPC ha superado el dos por ciento en lo que va de año, lo que no parece que sea una ligera desviación, sino más bien darle la razón a Murphi que nos anunció el socavón. Y es que a Zapatero le han crecido los enanos, y se ha quedado sin su circo particular, después de asegurarnos que día a día íbamos a estar mucho mejor, algo así como el famoso hoy te quiero más que ayer pero menos que mañana, que por ser tan socorrido tiene mucho de falso. Ahora nos quiere solucionar la situación económica subiendo las pensiones, y así lo ha anunciando en este nuevo curso político camino hacia las elecciones. Lo que nunca nos dijo de forma clara y expresa, es cómo, ni cuándo verán la tierra prometida de nuevos estados, esa que algunos tanto desean; aunque lo que sabemos es a quienes se la ha ofrecido envuelta en pañuelo federal, como puente de plata a equis años vista, convencido que estará para entregarlo.

Y todo, porque él entiende que es bueno; lo que no implica que sea bueno para todos, porque no está en la exigencia de la mayoría del pueblo español preocupado por otras cosas. Dice estar orgulloso de su proceso de paz, por cuyo fracaso debió dimitir debido al justiprecio ofrecido, pero somos muchos los que no estamos orgullosos de él, incluso gentes de su propio partido, al que por cierto muchos van abandonando.

La operación retorno a nuestra Comunidad ha sido tranquila, sin retenciones y sin un solo muerto, lo que nos alegra a todos. Quizá el descanso relaja los músculos, alivia las tensiones y adormece las urgencias; a diferencia del comienzo vacacional, cuando deseosos de huir de nosotros mismos, sean las prisas encastradas en el ánimo agotado de la rutina, las que nos impidan llegar enteros al destino deseado, convirtiendo la operación salida en un camino sin retorno, tal y como sucede cualquier fin de semana a lo largo del año, periodo en el que más trabaja la guadaña.

El Plan Hidrológico Nacional tramado por Zapatero sólo era una “parte de su plan”: aquel que necesitaba para llegar a la Moncloa en juego de trileros con el nacionalismo catalán, nada que ver con las necesidades de agua en nuestra Comunidad. Negó el trasvase del Ebro a Valencia, autorizándolo a Cantabria hacia donde ya navegan sus aguas con el beneplácito de Aragón, que por lo visto –de esta forma- no les resta parte de su caudal. Alguien tendrá que explicar tanta sinrazón, tanto despropósito, así como la ignominia que representa para toda la Comunidad Valenciana, cada día más seca. A pesar del regalito de la Ministra Carbona, repartiendo agua embotellada por nuestra costa como si de la entrega a los niños de un “chupa chups” a la salida del cole se tratase, ahora que estamos el comienzo del nuevo curso escolar.

Todos los ratios económicos sufren de empacho, por lo que aumentan su masa y las alarmas enrojecen, cuyo beep Zapatero trata de minimizar. Sus ministros se han puesto nerviosos y apuntan al peligroso ascenso de los guarismos como algo irrelevante, algo que no debemos de tener en cuenta. Solbes, el callado Ministro de Economía, nos pide que no cunda el pánico, convencido que el mundo está en sus manos, aunque cada vez son menos quienes confían en él, asustados por sus tembleques. Los números no le abruman –a Solbes-, pero a nosotros nos agotan, allá a medio mes. Y mientras tanto, la Ministra de la Vivienda, la risueña Chacón, nos quiere hacer comulgar –atea ella- con ruedas de molino diciendo que la subida de las hipotecas no es motivo de gran quebranto para el sufrido español; aunque eso sí, al decirlo, puso su cara seria, y presumimos algo dura, la que hay que tener para salir en la tele diciendo tanta memez.

Demasiadas alarmas rojas, como la de un rumano con su antorcha humana, envuelto no en humo sino en fuego, dando vueltas por el asfalto, retorciéndose sobre sus problemas, huyendo de la impotencia y dibujando el SOS de la desesperación. Guardemos pues el Perol, que no son tiempos de cucañas. Ahora estamos en las vísperas de una jornada electoral que como siempre serán las de regalos. ¡Esperémoslos!

30 agosto, 2007

ESPARDEÑÁS Y PEROL TRENCAT – LXXII

El dulce placer de percibir sobre nuestra piel, ávida de sensaciones, la brisa del mar, escudriñando la linde del infinito azul donde copulan agua y viento, sólo puede ser superado por el alivio del sentir cómo el agua fresca que libera un oasis imaginario, moja los labios de un cuerpo extenuado en los umbrales de su muerte. Es el placer de los sentidos ante los más bellos paisajes que nos puede ofrecer la naturaleza, en cuyo regazo se acunan toda clase de deleites. Está luego el placer, también terrenal, del poder ejercido sobre los demás: facultad ausente de sentimientos, donde la satisfacción se convierte en el engaño de su efímera instantaneidad.

Y viene dado, especialmente, por el ejercicio de poder masculino sobre la mujer, tan de moda en nuestros días, aunque de siempre haya sido así, pero que ocupa la primera página de todos los medios de comunicación por desgracia demasiadas veces. Además, con la violencia como principal protagonista, cuyo papel más frecuente es el de la muerte. La mal llamada violencia de género preocupa a nuestros parlamentarios y quieren acabar con ella merced a sus propuestas. ¿Por ley? ¡Acabemos con la violencia de género! ¡Hagamos una ley!

Mientras tantos los sucesos se repiten, y cada vez es mayor el número de mujeres asesinadas mientras la situación se agrava; lo que invita a pensar que las propuestas no sirven para nada, o simplemente no se hacen bien, como sucede, por ejemplo, con el nombre impuesto al problema, que no es el que le corresponde. Porque el hecho cierto es, ni más ni menos, que el “ejercicio del poder masculino sobre la mujer”, actualizado por todos los medios de comunicación en su afán sensacionalista, sólo hace que dar agua informativa a la bestia, sin conseguir calmar su sed.

Las propuestas parlamentarias, que no sirven para nada, es pura demagogia electoral encaminada a ganar votos para mantenerse en el poder. Otra cosa es, que se procuren los medios de ayuda para las victimas de una sociedad cada vez más violenta. Y no sólo en estos, sino en todos los casos que se presenta. Lo demás es marear la perdiz, como también dar ideas a unas mentes enfermas cuya única salida que conocen es el desagüe de su más cruel brutalidad.

Quienes también tienen sed son los etarras, preparados como están para el otoño que se avecina. Han hecho acto de presencia en Durango con la mayor de su osadía, anunciando el fin del verano al dejar una furgoneta bomba ante la mirada cierta de una cámara de TV sujeta a las paredes de una casa cuartel de la Guardia Civil, cuyos cimientos pretendían derrumbar. En pocos segundos dejaron su tarjeta de amonal y parte de sus paredes se fueron abajo con la fortuna de que sólo hubiera dos heridos, dejando tras de si más de tres años de pactos que no han servido de nada, salvo el beneficio de ETA y Batasuna que vuelven a cobrar de nuestros impuestos. La izquierda, que siempre se empeñó en demostrar que ambas cosas no son lo mismo, aunque ni ella misma se lo cree, tiene un gran problema de conciencia del que por desgracia no son conscientes.

No así a los padres de familia, que ante el retorno a los colegios de sus hijos, saben lo que les espera, por lo que recurren a pequeños préstamos bancarios para que sus hijos puedan pasar la ITV que les permita volver a la escuela.

Los “Pactos de familia”, que no sirvieron para nada, nos unieron a los franceses con la intención de hermanarnos, mas todo quedó en un banal intento. Algo así, como las fotos de familia en color, que más bien son el blanco y negro de todas las desdichas donde cada uno va a lo suyo con la cara alegre, pero con la mente fría y el corazón ausente. También, algo así, como la foto de Gilet, un pequeño pueblo valenciano en fiestas, donde el PSOE se ha reunido en torno a una mesa orquestada por Lerma con el patrocinio de José Mª Cataluña. En el guiso no han faltado las patatas, ni el arroz, ni las habichuelas, condimentadas con morcillas abundancia de cerdo. Pla, Sevilla, Puig y Alarte daban sabor a la caldera, ante las miradas sonrientes de la legumbres afiliadas invitadas al festín, en un intento de llamar la atención y hacer la foto que tanto necesitan, pese al empacho de bicarbonato que sufren desde el pasado mes de Mayo, aquel de las elecciones.

No andaba yo desatinado cuando hace dos Espardeñás anuncié el final de Rosa Regás como Directora de la Biblioteca Nacional. Tras las cortinas de su cara, se esconde la perversidad de sus intenciones en las que vivir del cuento es su republicana costumbre. Al ser descubierta en su incompetencia y ante el abandono de sus deberes, ha presentado la dimisión. Lo que es bueno para todos, en especial para la cultura valenciana: a la que dedicó todo su desprecio en fraudulento acto de servicio, atentando no solo contra nuestra lengua sino también en perjuicio de la prestigiosa institución.

El PSOE valenciano quiere hacer un ejercicio de autocrítica a finales de Septiembre, cuatro meses después de su debacle electoral. ¿Admitirán su no a todo lo realizado por el gobierno popular como el mayor de su fracaso? Seguro que no, más bien se irán por los cerros de Montserrat, cuyo mimetismo les enloquece.

Al final todo sale, por mucho que se quiere ocultar el sucio aceite que les da vida. A los del Compromís, su compromiso era sólo con ellos mismos y ahora andan lanzándose unos a otros los trastos a la cabeza por el mismo motivo: la defensa del sueldo de final de mes que tanto les alimenta. Por tal motivo, siguen ajenos a su fracaso y se centran en los asuntos propios de su salario. Que por tratarse de gentes de izquierdas, es lo más natural. Dicho sea.

Metamos en esta ocasión a todos los que practican la violencia contra la mujer en nuestro Perol, ausente de prensa y TV, cuyas ideas que lanzan, ni falta que les hacen. Que así sea.

Agosto 2007-08-30

23 agosto, 2007

ESPARDEÑÁS Y PEROL TRENCAT – LXXI

Agosto, el de los Rodríguez, el de la apacible soledad, el vacacional por excelencia nos brinda de forma altruista un mayor espacio por donde pasear sin agobios, sin prisas, pero siempre con la conveniencia de ir cargado con una botella de agua para protegernos de un posible golpe de calor: nuestro asiduo visitante por estas fechas, enamoradizo no solo de nuestra ciudad sino de muchas, pero con sus malas intenciones de siempre, las de rompernos el corazón. En la ciudad abandonada, la densidad demográfica baja, pero los establecimientos cerrados crecen, lo que nos obliga, huérfanos del sitio acostumbrado, a estirar las piernas buscando lo que necesitamos, como por ejemplo la prensa dominical cargada de publicidad con un manojo de folletos que ignoramos. La mayor dificultad coincide en los días de domingo, el día que más se lee, en los que si algo hay por la calle es la sombra de la tupida arboleda, cuyo manto protector es el mejor camino en busca de la información. Así pues, el kiosco abierto en un lugar ignorado es el más buscado, y cuando das con él y consigues el ejemplar que deseas, al que has sido fiel durante todo el año, la sensación del deber cumplido tiene sabor de proeza.

Aunque para lo que se entera uno, mejor no comprarla. Izquierda Unida cuyo único objetivo es conseguir por la vía de los pactos la deseada mayoría absoluta que le lleve a gobernar, se derrumba. De la gloria de un posible Gobierno a la hiel de las catacumbas. Temen ahora, que en las próximas elecciones valencianas queden fuera del Parlamento, lo que ya a nadie nos extraña. Las mentiras, los juegos de trileros, el desprecio acostumbrado a los votantes, la utilización de los muertos y el sectarismo más ruin y miserable tiene esos pagos: es pues lo que les toca y con su pan se lo coman. En su juego de disfraces, el de las mil y una caras, subyace el mayor de los esperpentos, y pese a que cada vez son más, quienes les dan la espalda, siguen con su pertinaz mascarada, inasequibles al desaliento alimentándose de engaños. Isaura Navarro tiene problemas con su partido y no por cuestiones ideológicas precisamente, siempre tan escondidas, sino por una simple cuestión de sueldo mensual. De años fue así, ante cualquier problema, el vil metal tiene la culpa y en él, está siempre la solución. Es el editorial permanente de cualquier medio de comunicación, sea cual sea su color, o tal día de la semana.

Mientras tanto, Jordi Sevilla mueve sus tentáculos por toda la Comunidad en busca de su espacio vital buceando en aguas pantanosas. Extiende sus brazos donde apoyarse aprovechando el calor del verano y el vacío de los ausentes, quienes deben de estar en acto penitente por la cima del algún monte lejano a la espera de una voz anunciadora. Zapatero que está de vacaciones, las interrumpe de vez en cuando dando un mitin, tal vez para conservar la forma sin bajar la guardia. Tras él, vuelve al lugar de descanso ahora escondido en una zona rural, donde sólo hay tres habitantes, por lo que el café le saldrá más barato que nunca, si es que paga algo de su bolsillo.

En esta guisa vacacional, le ha encargado a Sevilla que trabaje, y se gane el puesto, al más puro estilo de su genuino talante, cada vez más en entredicho. Eso sí, debe decir el Presidente, escuchándose hacia dentro, con sus mofletes hinchados, su cara sonriente, sus ojos abiertos, y sus piernas zambas cual ávido patán: ¡Valencia será lo que los valencianos… quieran!, al más puro falsete navarro.

Con el tiempo no se juega, pues quedas en entredicho. Ahora resulta que en nuestra Comunidad, el actual verano que sufrimos es el menos caluroso de los últimos diez años. El Centro Meteorológico valenciano ha sacado la temperatura media y ha llegado a esa conclusión asaltándonos las dudas después del dichoso cambio climático con el que tanto nos asustan. Y eso que cada vez somos más, contando a la inmigración que nos inunda. Tal vez, con el reparto, salimos a menos grados y esa sea la razón.

Lo que si es preocupante es que en Valencia, junto a Zaragoza y Ciudad Real, el agua que bebemos es la de peor calidad en todo el territorio nacional. El dato viene dado como resultado de un estudio realizado por un prestigioso Laboratorio. Lo que nos agrava la situación, en beneficio de las empresas embotelladoras de agua, por cierto cada vez más cara. La solución a esta situación no está recogida en el Plan Hidrológico Nacional, por no ser de su incumbencia, pero ausente el Plan, los problemas del agua cada vez nos extrañan menos.

Cuando algunos catalanes ladran Valencia entera cabalga, lo que no es nada nuevo. En su fijación permanente, la manipulación es constante y aprovechan cualquier evento para manifestar su eterna frustración: carecer de lo que presumen. Calixto Bleito, de ideas fijas y calva reluciente, no necesita de gomina, por lo que su cabeza blanca y brillante por fuera, pero almidonada por dentro con el hediendo fijador de sus ideas, anda una vez más con el encargo de siempre. Se va unos días Francfort a dos cosas: a contar mentiras y a desprestigiar Valencia; que para eso deben de estar las Ferias de Libros, otrora centros de cultura, ahora mercadillo de rufianes al que asisten desde una Catalonia que se cae a trozos, derrumbándose el mito de una falsa modernidad.

En estos días, cerca de trescientas calles valencianas están en obras con intención de remozarlas. Demos pues por bueno el verano, el tiempo de los zafarranchos y alcemos nuestro festivo Perol; porque a mal tiempo buena cara, nos dice el sabio consejo.

16 agosto, 2007

ESPARDEÑÁS Y PEROL TRENCAT – LXX

Cuando no pasa nada en el transcurrir de nuestros días y nos instalamos en la más absoluta desgana, recurrimos a todo tipo de peripecias, tan repetitivas como aburridas, con la intención de distraernos, pero sin lograr conseguirlo. Y en su total vacuidad, sólo nos queda el recurso de contemplar atónitos, una vez levantada la veda, los culebrones de verano tan propios de ésta época del año, utilizados a toda página por los medios de comunicación. En cualquier agosto de cualquier año sucede lo mismo, y todo lo que leemos nos suena de una vez, o de muchas, por lo que no hay que sofocarse, pues ante cualquier tipo de contrariedad, siempre supimos salir, eso sí, envueltos en el más dulce de los aburrimientos. Pero basta que te mojes y digas que no sucede nada, para que las aguas te sequen, dejándote con el culo al aire. Confiados en el plácido hastío, un terremoto nos ha sacudido en trescientos kilómetros a la redonda con la música de sus crujidos y el baile de los muebles que visten nuestras casas. Su epicentro ha sido Pedro Muñoz, un pueblo manchego con nombre de amigo, como aquél que todos tenemos y del que uno no puede fiarse. Así pues, lo mejor es callarse y no hacer nada, al menos durante unos días, desconectados de todo lo que nos rodea y metidos en un libro del que aprender, manteniendo el más pulcro de los silencios.

No obstante, nos reconforta saber que después de las obras que inundan la ciudad –que para eso está el verano- nos servirán para algo, aunque algunas, por lentas, las penaremos hasta bien avanzado el próximo año. Ahora toca sufrir la caída de la bolsa que está por los suelos, pero sólo a unos cuantos, pues en eso de los valores no todos participan por igual, sean éticos (ahora llamados educación para la ciudadanía, la cuestión es cambiarlos) o cristianos, o como es el caso en los referentes a los del vil metal, que aunque despreciable todo el mundo desea. Dicen que la culpa es por las hipotecas, que en esas sí colaboramos todos en perjuicio de la cesta de la compra que, apenas mencionada, ha dejado de aparecer en los medios de comunicación.

El auténtico culebrón de este verano ha sido el esperpento de Navarra, que no nos ha dejado indiferentes y ha hecho correr ríos de tinta disfrazado de cierta guasa. Salpimentado por Zapatero, acostumbrado como está a dejar “cadáveres” en su estela, y aliñado por la prensa. Todo un ejemplo del más puro talante Zapatero, mando a distancia incluido. Una vez votado en el parlamento navarro y resuelto como Jefe de Gobierno al del partido vencedor de las últimas elecciones y de acuerdo con sus propias reglas pactadas por todos, ha dejado, sin embargo, demasiadas heridas abiertas y algún que otro disgusto. Creíamos instalada la democracia, pero por algunos culebrones, como este que nos ocupa, nos hace dudar de ello.

Pero no todo es tan complicado y difícil. Unos científicos alemanes, dicen que la batería de un teléfono móvil podrá reponerse gracias al calor de la propia mano, al igual que otros aparatos necesarios para el control de cuerpo humano, pendientes del ritmo cardiaco o de la hipertensión. La energía necesaria para tales aparatos se consigue gracias a la diferencia de temperatura entre ambientes cálidos y fríos. Se trata pues de aprovechar la variante entre el calor que produce el propio cuerpo humano y la existente en su entorno. Lo ideal sería, que ahorráramos en telefonía lo que nos gastamos en la hipoteca, mas temo que nadie lo crea, y más si cabe, ante tanta falta de cobertura a como estamos acostumbrados, por lo qué el invento puede que escatimé, pero no aliviará a nuestros bolsillos cada vez más vacíos.

Pese a ello, siempre es bueno llevar unas monedas en el fondillo del pantalón a disposición de “los gorrillas”, que con su espíritu servicial ejercido con gran maestría, nos ofrecen el mejor lugar donde aparcar. En estos días se han apoderado del paseo marítimo, bajo el sol playero, del que sin embargo, nada quieren saber. Ellos van a lo suyo, y su trabajo está penado con 500 euros, pues infringen la ley municipal que menos mal que no se aplica, en este caso para ellos, pero en perjuicio de los que tienen que aparcar rascándose el bolsillo. El conductor, temeroso de la amenaza a la integridad de su coche, claudica, y compra su seguridad por unas pocas monedas, cuya cuantía, ni perjudica a nuestra hipoteca ni libera nuestro miedo, porque en ocasiones, de vuelta al coche, lo encontramos desvencijado, con los cristales esparcidos por el suelo y revuelto en la mayor de nuestra impotencia.

Así pues, hay quienes reparten lugares donde aparcar el coche en estos tiempos de calor, mientras que la inefable Ministra del Medio Ambiente, Cristina Narbona, que cada vez que viene a Valencia lo hace para engañarnos, plantea repartir botellines de agua desalinizada por las costas valencianas a los que plácidamente descansan sobre la arena a la orilla del mar en sus días de vacaciones. Y es que la mar es muy sufrida, y lo aguanta todo: hasta la salmuera que la Ministra piensa desembocar en sus aguas. La campaña propagandística, al más puro estilo manipulador de su partido, es: “El mar, fuente inagotable de vida” y con ella, nos quiere refrescar la boca y de paso comernos el coco. ¡Qué bien lo sabe hacer! Que se sepa, el problema de nuestra Comunidad no está en la falta de agua para beber, sino para regar. Pero es igual, lo suyo siempre ha sido engañar a la gente con la picaresca del “gorrilla”, más su caradura de siempre.

Elijamos la mejor opción del verano que es la de no hacer nada, pues siempre nos vendrá bien. Al menos para reponer fuerzas y desconectar del estrés que no rodea. Dejemos de lado el Perol hasta Septiembre, pero con Cristina Narbona dentro, el mejor lugar para tan siniestra dama, que con su mirada atrancada por sus legañas, fija su atención en nosotros a través de las rendijas de sus persianas bajadas, e incapaz de mirarnos a cara abierta. Qué así sea.

09 agosto, 2007

ESPARDEÑÁS Y PEROL TRENCAT – LXIX

El fuerte calor que nos vuelve locos, actúa sobre nuestras vidas sin pedir permiso y entra en ellas para agotarnos. Lo hace sólo de pasada, pero apropiándose de nuestras reservas que no le sirven de nada, dejándonos sobre el asfalto tirados en la ciudad, y abandonados por quienes de ella huyen con el deseo de hacer turismo. Y no sólo quedamos agotados, rendidos a su látigo cruel, sino también en la más absoluta oscuridad con la mayor de nuestra impotencia. Algunas calles de nuestras ciudades se apagan, se quedan a oscuras, y tienen que poner generadores que restituyan su luz, pero que rompen el silencio de la noche impidiéndonos descansar. No sabemos si el apagón es debido a la falta de los medios necesarios, o si al estar tan abocados al consumismo, no caemos en la vieja cuenta que hacían nuestros abuelos: de llenar los graneros durante los inviernos para cuando llegara el verano. No pensamos en ello, y lo único que tenemos en cuenta es en consumir más y más, sin caer en la cuenta de hasta dónde podemos llegar, ni lo que la Administración nos puede ofrecer. Y es que cuando se crece en desmesura, lo más fácil es que la presión aumente y sea algo lo que reviente.

A los apagones urbanos se le unen la luz de los incendios. Como el de un polígono en Albal, que ha dejado achicharradas más de 3.000 TN de pescado congelado cuando no eran estos, precisamente, quienes sufrían los calores del verano. Hasta el hielo se quema, cuando ya ni siquiera refresca. Los montes se queman por el calor y a los peces les sucede lo mismo, pero envueltos en frío; es la contradicción del verano que como la lluvia, nunca quema a gusto de todos. Si el calor dilata los cuerpos, ahora nos estruja la mente con temperaturas que pasan los cuarenta grados con más facilidad que nunca. Todo cambia. Como el climático, cual cajón de sastre que todo admite, y que seguramente tiene la culpa de todo. Sólo el transcurrir del tiempo nos hará olvidar el problema, una vez llegado el invierno que, como en los meses de calor, nunca hará frío al gusto de todos.

Y pese a tanta oscuridad, o quizá por ella misma, ya tenemos hasta espías rusos infiltrados en las entretelas de CNI. Creíamos que sólo existían cuando la guerra fría, o en las películas de James Bond, pero es que nos infravaloramos; y no caemos en la cuenta que seguimos siendo importantes, pese a tanto desafuero.

El que se ha aprendido la lección con servil rapidez ha sido Antonio Bernabé, nuestro delegado gubernamental a las órdenes de Zapatero, ahora intentado liarnos. Anda lanzando soflamas de lo que se gasta el Gobierno en nuestra Comunidad todos los días del año, cuando lo único que ha hecho desde que empezó a gobernar es parar proyectos uno tras otro, en toda nuestra Comunidad. Según nos dice, se gastan más de cinco millones diarios de euros. Sabemos que nos toman por tontos, por lo que no puede extrañarnos la memez del Bernabé. ¡Sólo faltaba que no hubiera partidas presupuestarias para Valencia en los gastos del Estado español! Me recuerda a aquellos padrinos roñosos, y sin embargo ufanos, que lanzaban baratijas de rigor a un público infantil al que obligaban a agacharse, mientras se perdían contentos por la calles fumándose un puro por su enorme generosidad.

El científico Santiago Grisolía nos propone como parte de solución al problema del cambio climático, el control de natalidad: “si seguimos creciendo, los problemas se agravarán”, nos dice; y abunda, que la superpoblación es el mayor problema de la humanidad. El qué, porqué, quién, cómo y cuándo, o sea las claves de la solución que nos plantea para tan grave problema, no están tan claras. Más si cabe, en el tercer mundo, que tanto ignora el significado de estas preguntas sin plantearse siquiera el cómo o el cuándo. En él, (tercer mundo) cada vez son más, pero se mueren antes; mientras que los que están en la parte más avanzada del planeta tardan más en morirse y las familias son cada vez más pequeñas, porque ya practican el control. Así pues, nuestro científico debe referirse en exclusiva al tercer mundo, al que habrá que explicarle la cuestión del problema con la esperanza de que lo entiendan.

No obstante, lo que dice D. Santiago es digno de tener en cuenta. No así al pronunciamiento de Rosa Regás, la tan desnortada como inculta y algo maquiavélica Directora de la Biblioteca Nacional –incapaz de cualquier reflexión intelectual acerca de la existencia de un Siglo de Oro de la Lengua Valencia al que desprecia- cargo obtenido sólo por su credo político y no por otra cosa. De melenas cortinadas donde oculta su lado más oscuro, la sectaria dama dice que ha dejado de leer la prensa, así como que ya no ve la TV, ni escucha la radio: porque todos los medios de comunicación han dejado de alabar al Gobierno. Del que gracias a él, ella cobra y vive muy bien. Abunda, en que los medios van a favor de la oposición y que por esa guisa reniega de todos. Y no nos extraña, después de oírla en tantas ocasiones dando soflamas incendiarias, hasta creencias faltas de todo rigor, pasando por multitud de memeces, el que ahora nos salga diciendo que el Imperio Polanco, el que navega por prensa, TV, aire y cable hecho a su imagen y semejanza para el exclusivo uso y servicio del Partido Socialista, nos diga ahora, que están haciendo campaña a favor del Partido Popular es porque no carbura bien. Solo conociendo a tan inculta dama, uno alcanza a comprender hasta donde llega su perverso orgullo, quizá roto de nervios por haberle llegado la onda de su pronto final.

Metamos en nuestro Perol a Rosa Regás, a Bernabé y a la Narbona, aprovechando de ésta su visita. Agitémosle con fuerza, y tras un buen garrotazo, ver si despiertan. Quizá así adquieran la conciencia que les falta y dejen de ningunear a los valencianos tratándonos con respeto. Qué así sea.

02 agosto, 2007

ESPARDEÑÁS Y PEROL TRENCAT – LXVIII

Lo sorprendente es lo anormal, aquello que sucede rara vez, y que cuando ocurre, nos asaltan las dudas por lo inverosímil que nos resulta. En ocasiones, vemos gatos encerrados cuando no los hay, ante nuestra más insólita e imaginaria perplejidad. La bajada de los sueldos en Las Cortes Valencianas a cargo de la Presidenta Milagrosa Martínez, quizá haciendo honor a su nombre, es como un milagro en estos tiempos ausentes de fe cristiana, en los que cada vez hay menos creyentes y quizá por ello la caridad es más escasa. La decidida dama no lo ha dudado ni un instante y se ha bajado el sueldo a casi la mitad, así como ha impuesto una notable reducción a los miembros de su Mesa como también a los portavoces, de cuyos sueldos han visto exprimido un treinta por ciento sus ingresos. Quizá sea sorprendente, quizá sea anormal, o quizá sea extraño, algo que por ser infrecuente nos suena a raro. Lo que nos gustaría saber, es si semejante decisión prevalecerá en el tiempo o perecerá en su intento, con la vuelta a la normalidad, pues nadie cree en los milagros.

Es lo evidente, cuando hay viento las hojas se mueven y a nadie le extraña, ni siquiera se pregunta, si es el nuestro de Levante o nos viene de la Meseta con alguna misión a cuestas. Esto es lo que sucede en torno a Rodríguez Zapatero en vísperas de sus vacaciones de verano y en medio de un calor sofocante que nos produce agobio. Algo se mueve en torno a su actitud hacia nuestra Comunidad Valenciana, siempre tan olvidada. Los socialistas valencianos están atentos al parte, el del tiempo, ya que en cualquier instante puede anunciar fuertes tormentas, cargadas de piedras y con gran aparato eléctrico. El Presidente Zapatero lo hace con tiento, con su habitual talante: su falsa marca de fábrica que tanto daño ha producido por todo el territorio español durante la actual legislatura, ya en su recta final, y que ha destacado por enfrentamientos baldíos por culpa de un falso proceso de paz que engañó a mucha gente.

Ahora, juega una baza anidada en su alma, mejor decir en su mente, la de Jorge Sevilla. A tal propósito le dedica toda su atención, o sea, con sumo cuidado. Si antes le vino bien la docilidad de Ignacio Pla, el gestual mimo de la Albaida, tan aficionado al cava, y de tez blanquecina según vimos en los carteles de su última campaña electoral, ahora Zapatero ha colocado en su recamara al cesado Ministro, cuidándole con sumo detalle y evitando la posible deflagración.

El mando a distancia, como la batuta, los lleva Zapatero desde la Moncloa, pero conectado a la red a través de Juan Lerma, ese “niño” de pelo cano total y en paro permanente, que vive del cuento en su asiento vitalicio del Senado español. Habrá que ver lo que dice el DNI de Lerma, en el apartado profesión: si político o hábil vividor; porque si le acredita como “consejero delegado”, no se le conoce el caso, o al menos, lo lleva con mucha discreción.

Así pues, Rodríguez Zapatero mueve las fichas de dominó por su fría mesa de mármol, ajena y lejana de Blanquerias, la sede del PSPV. En ella, vemos su fachada escondida tras un colgajo oscuro y gris –incumpliendo la ley- y en su interior, presumimos unas voces calladas que sin reponerse de sus desdichas ganadas a pulso, y dando tumbos, elucubran en la más absoluta de su incertidumbre. Los socialistas valencianos navegan vacíos de contenido, pues sus credos han dejado de tener sentido, y ya no saben donde colgarlos. Salvo en su degradada fachada situada ante el porte bizarro de la Torre de Serrano que no sabe de mentiras. El único afán que les alberga, es el de mantener su buen sueldo, un estatus inimaginable para ellos y mantener sus negocios, por no decir chanchullos. Eso sí, sin crear puestos de trabajo dedicación que nunca ejercieron.

Cuando creíamos que las medusas se alejaban de nuestras costas con los remos de sus brazos, vuelven camufladas en su cuerpo transparente y flotando en su esponjoso orgullo. Dicen los vigías de las rutas de cabotaje que lo hacen en dirección a nuestra costa, a la que van llegar tarde para ver la finalizada Copa del América, por lo que tendrán que esperar dos años más, con el peligro de instalarse por todo este tiempo. A la incomodidad que suponen para los bañistas, un picazón bajo las aguas, se le unen las fuertes temperaturas que nos amenazan, así como una vez fuera de las salinas aguas, el peligro al saltar sobre las hongos putrefactos que se alinean en la arena, viendo como las aguas serpentean por la orillas del mar acariciándolos suavemente. La amenaza es doble y creciente, pues se le suman lo incendios en nuestros montes, que vuelven a ser páginas de actualidad con la única esperanza de que no abunden, porque nada saben de la América Cups.

Salvado el tiempo que nos separa del vandalismo medieval, y al del decimonónico francés que expolió a España, cual ojos del Guadiana, aparece un nuevo monstruo destrozando el arte rupestre valenciano o cuanto le viene en gana. Igual se enfrenta a garrotazo limpio o con un spray (del que sale una fetidez semejante a la que emana su aliento) a cualquier monumento, tranquilo y apacible, situado a la sombra de un jardín urbano, o quema un contenedor, almacén de sus desechos y que entre ellos goza. Por supuesto, nada semejante al instinto depredador de aquellas bestias que nos invadieron, pero que en el fondo subyace el mismo vacío de la ignorancia. El actual salvajismo nace después del botellón, del que siempre nace un ramal, el más salvaje, que se expande hacia la barbarie. Y también, no crean, antes de la fiesta nocturna, cuando la sangre está tan limpia de alcohol como sus mentes vacías sin nada aprovechable. Son las consecuencias del desastre en la enseñanza de estos últimos treinta años que ha generado una parte de la juventud abocada al fracaso. El fruto logrado, es que la inmensa mayoría no distinguen el río Tajo del río Duero, al igual que ignoran lo que somos o lo que fuimos; ni siquiera saben de allá donde venimos. Ante tal situación, a nadie le puede extrañar tanta pandilla brutal dedicada al estropicio como única actividad que les distraiga.

Aprovechemos en esta ocasión nuestro Perol para alojar en él a tanta acémila suelta, con la vana esperanza de que sea posible erradicarlas, como cualquier otra utopía siempre necesaria. Al menos, soñemos con ello. Qué así sea.

26 julio, 2007

ESPARDEÑAS Y PEROL TRENCAT – LXVII

La lupa es un cristal muy grueso, tanto, que caben muchos dentro. Los que tienen poca vista, echan mano de ella con la esperanza de ver las cosas claras, aunque algunas ya las tengan. Es el caso de Zapatero y Teresa, la vicepresidenta, que andan con sumo cuidado fijando toda su atención en la Comunidad Valenciana. Ambos, usan el mando a distancia, pues siempre nos han querido ver de lejos. La docilidad del virrey Pla, un “angelsiseñor” cualquier, sólo les sirvió, a Zapatero y a Teresa, para ganarse los favores de Carod Rovira, al que por cierto sólo le pagaron parte de la cuenta: la que necesitaban para gobernar y hacer lo que les viniera en gana. El resto fue papel mojado. Roma no paga a los traidores, reza en los libros de historia, de la que sólo sabemos, dicho sea porque viene a cuento, la que ahora nos quieren contar; pues no es cuestión de memoria, sino de actualidad, eso que llaman lo “políticamente correcto”, o “educación para la ciudadanía”, que es lo mismo pero en versión Light.

Las amenazas de ETA es lo que más preocupan a los españoles, según nos dice el barómetro del CIS. Ese aparatito que mide la presión que respiramos, cada vez más tensa. El problema ha pasado del cuarto puesto a la cabeza del pelotón, por lo que cada vez necesitamos más un casco. El sprint viene dado como consecuencia del fuerte esfuerzo tras el proceso de paz que nos ha dejado a todos agotados. Menos a los etarras, que cada vez tienen más trabajo al que se dedican con denuedo.

Algunos consideran al proceso de paz como un estrepitoso fracaso, y otros ven en él un engaño, que sirvió para ilusionarnos, utilizado por un político nefasto, ciego e incapaz de ver la realidad. Rodríguez Zapatero, no debió leer a Murphi: “Cuando le parezca que las cosas van mejor, es que algo se le pasado por alto”. Lo bien cierto es que la gestión del Zapatos sólo ha dado fuerzas a ETA, parcelas de poder a Batasuna, y la propiedad de la calle a la kale barroka: otra vez por sus fueros. Antes la pedía para sí Fraga Iribarne, pero eran otros tiempos y aquello estaba mal visto. Incluso a muchos les parecía mal: los que ahora callan ante la barbarie, por ellos alimentada, de las ikastolas vascas. Eran aquellos los tiempos de la inexistencia de la “educación para la ciudadanía”, que algunos dicen que nos hará ver las cosas más claras y hasta ser mejores. Veremos en que queda. “No hay porque preocuparse, si las cosas van mal, con seguridad irán peor”, dice Murphi.

Zapatero, nuestro Presidente, que lo es cada vez más de él solo, advierte a la Conferencia Episcopal que ninguna fe puede imponerse a las Leyes en un sistema democrático. La amenaza es algo así como decirle a la cuestión de conciencia, váyase a la merdé. Ignora el pícaro, que ni la democracia, ni la tolerancia, son los valores que tanto necesitamos en una sociedad que aprendió la frase de ese es su problema y arrégleselas Vd., pero tuteando, ¡allá te las apañes! La democracia es un sistema de elección y tras la tolerancia sólo está la prepotencia de quien se cree con la facultad de tolerar. ¡Cómo va a extrañarnos con estos seudos valores, el desprecio del Zapatos a las victimas del terrorismo!. Su único objetivo fue el de dividirlas, y lo único que consiguió es que una parte de la población sintiera aversión por ellas.

En el seno del PSPV se va a debatir la retirada de País Valenciano en sus siglas de partido, lugar que no le corresponde. Ni por aporte cultural ni por la historia de nuestro viejo reino. Historia tan manipulada por la izquierda valenciana como salvajemente humillada por quienes la desconocen fruto de su acomplejada ignorancia. En un estado laico, los colgajos sacramentales no tienen ningún sentido, y más si cabe, cuando el pueblo valenciano está alejado de ese dogma falso, sectario y desleal. Bueno será para todos, en aras de una mejor convivencia, que los socialistas suelten amarras, enjuaguen sus bocas de léxicos que nos son extraños, y se liberen de mimetismos innecesarios origen de su falsa intelectualidad. Al menos ya han visto la luz. Ahora, sólo les falta que la alcancen.

Estamos metidos de lleno en una semana con sabor ilusionante, ante la confirmación y firma de contratos para que convivan en nuestra ciudad la Formula Uno y la Copa del América. La triunfal ceremonia tendrá resonancia internacional y las listas de boda se ofertaran por todo el mundo. Qué poco queda de aquella Valencia provinciana ignorada por muchos, y con el único reclamo de nuestra naranja, por desgracia olvidada en los campos. Aunque expectante a los nuevos mercados en el sector de la locomoción, en el que ya se han hecho pruebas con resultado satisfactorio. En cambio, las colas siguen cada vez más largas y se extienden por las calles próximas a cualquier oficina gubernamental donde obtener el documento que acredite nuestra identidad. Modernidad y tercermundismo van de la mano, como algo natural y sin que nadie quiera acabar con ellas. También Dios escribió con renglones torcidos perdidos por los vericuetos del alma, algo así como esas hileras humanas, rendidas y exhaustas, que se extienden por las aceras urbanas sin saber a quien pedir auxilio: si al Delegado del Gobierno en ejercicio no sabemos cómo, o si a Dios, en la actualidad cuestionado por muchos.

Como todo son buenas noticias, guardémoslas en nuestro Perol. Eso si, con intenciones festivas, pues ya tendremos ocasión de celebrarlo en otros dos años más por delante. Que junto los que llevamos a cuestas, han puesto a Valencia en todo lo alto, lo que sin duda habrá producido retorcijones de estomago a más de uno, para quienes los hechos jamás son tozudos; salvo los que se inventan o manipulan, pues como decía el torero: ¡en este mundo hay de tó!.

19 julio, 2007

ESPARDEÑÁS Y PEROL TRENCAT - LXVI

Hacienda somos todos, pero algunos quieren escaparse por el foro, ajenos a la familia de la que huyen y con la que nada quieren repartir, salvo todo lo que puedan extraerle. Las “Agencias Tributarias Propias” se han convertido en el mejor regalo para los aficionados a los juegos nacionalistas, tan de moda, en detrimento del papá Estado, al que quieren absorber. Desean crear un puzzle federal, que bien pudiera resultar pequeños reinos de taifas, pero en versión republicana. Al Estado se le abren vías de agua cada vez más vomitivas, y sin capacidad de reacción, a la vista del talante de quien dirige la nave, que pese a sus órdagos, navega a la deriva. Aquello de que Hacienda somos todos es en la actualidad una foto digital creada en un photosop pirateado por los manteros con su falsa mercancía en la calle peatonal. Quizá es que Zapatero confíe en ellos, en el deseo de satisfacer su promesa electoral (tan incumplida como olvidada) de entregar un ordenador a cada dos estudiantes de nuestro mundo escolar comprado a precio de ganga.

Estamos en tiempos de los ajustes salariales y los alcaldes se dedican a ello con fruición. Los acuerdos son inmediatos, porque su estela alcanza hasta el último edil de pleno municipal, por lo que no hay razón para oponerse. Esta es la gran virtud de la democracia, que cuando todos están de acuerdo, ya no hay tiempo que perder, salvo el erario municipal que se recuperará con los impuestos recaudados gracias a la inhiesta honra del respetable ciudadano hace poco mostrada en las urnas. Dicen los que pactan los jornales, que a los salarios hay que subirles el IPC anual más unas pocas decimillas, por aquello de ganar la batalla (eso sí, muy lentamente) al poder adquisitivo. Pero eso reza sólo para los trabajadores por cuenta ajena. Los concejales, los que rezan y los que no, son por cuenta propia, por lo que el pacto no va con ellos.

Tan importante cuestión, no ha supuesto picazón por el momento, pese al inmenso calor que nos asola y que ha producido la presencia de medusas al acoso y derribo de los bañistas que resulta ser, también son ciudadanos. En su albina transparencia nos cogen desprevenidos, nos acarician con suaves movimientos, con mimo y sin ningún tipo de oposición, y… a rascarse toca. Sólo nos queda la ilusión de unas horas de playa gozando de la brisa que nos envuelve, recordando haber pasado por las urnas municipales para elegir a nuestros munícipes cada vez mejor remunerados.

Esperemos pues, que los pegajosos celentéreos plieguen sus sombrillas y desaparezcan de nuestras costas, tal y como se ha descompuesto el “Compromis”, nuestro aspirante a tripartito, que andan echándose los trastos a la cabeza unos a otros como vulgares trileros, cuya cátedra dominan. Y pese a su debacle electoral, piensan, en cómo y de que forma volver a la caza de incautos fáciles de engañar, empeño en el que no cesarán con su habitual estrategia de siempre, tan infame como falsaria, acorde con su ancestral costumbre agazapada en sus entrañas, y en la que a veces fenecen. Como es el caso de Gloria Marcos: al borde de la asfixia fruto de su propia miseria.

El chapapote flota otra vez sobre el litoral español y esta vez más cerca que nunca, sobre nuestras mediterráneas aguas. La marea negra es sucia, maloliente, pegadiza y con la intención de hacer daño allá donde se mece. Pero pese a ello, es aprovechable y hasta rentable para algunos. Se puso de moda en Galicia, cuando se paseó por la pasarela cantábrica dejando frutos para los aficionados a ríos revueltos y ganancias ciertas, ávidos de sacar provecho ante cualquier contingencia a la que siempre están alerta. Y como dio buen resultado, la pesca de cabotaje se repitió en aguas del Estrecho, como ahora en las de Ibiza. Nada mejor que politizar la tragedia fruto de los irresponsables que transitan por las aguas, en lugar de impedir la navegación a quienes no ofrezcan todas las garantías. Y es que la política necesita de ese perfil sucio, asqueroso y pegadizo del chapapote como los peces buscan las aguas limpias tantas veces escasa. Así es como se fragua un nuevo deporte nacional en el que todo vale, sin reglas fijas, desde el golpe bajo, al insulto personal: en el que participan complacidos quienes gustan de navegar por recodos pestilentes con los remos de la ignorancia.

Ya tenemos un nuevo Centro Comercial en nuestra ciudad, uno de esos que llaman “grandes superficies” y esta vez el aire libre, en el viejo río Turia. La policía ha incautado en sus “mostradores” cerca de 4.000 objetos, entre ellos comida, a los muchos puntos de venta sobre el césped cada vez más sucio, y cada vez menos verde. El negocio es todo negro, me refiero en lo mercantil, y su futuro de fuertes nubarrones: A no ser, claro está, que alguien rompa la inevitable tormenta y ponga remedio a tanto desenfreno. Nadie quiere responsabilizarse, y sería bueno, que una vez al menos, las “fuerzas vivas” de nuestra ciudad se pongan de acuerdo y nos den un buen ejemplo, al menos en esta ocasión.

Cosa que sí han hecho en la “zona residencial”, bajo el puente de Ademuz, que por la acción policial a la que ha dado fe un notario, los inmigrantes, allí alojados, se han dispersado por la zona dejando sus enseres, que por cierto no eran de ellos. Lo que no sabemos es si la escampada será con intención turística o cultural, para visitar nuestra ciudad. El problema es enojoso y la solución complicada; esperemos, al menos, que los perjudicados sean los menos, porque cuando un mal se esparce, es peor el remedio que la enfermedad.

Quienes no aceptan las órdenes son los bañistas en las playas, que pese a las banderas de peligro y las olas traicioneras, meten sus panzas al mar. Las Cruz Roja trabaja a marchas forzadas, contra vientos y mareas, y las multas hacen acto de presencia a quienes prefieren hacerle un regate a la muerte como si estuvieran en la calle de la Estafeta queriendo engañar al toro. Tal y como hacen los navarros, que por lo visto no se ponen de acuerdo después de un mes de negociación para ver quien les gobierna. Y eso que pertenecen a una sola provincia, cuyo viejo Reino, algunos por lo visto, prefieren ignorar.

Estamos en verano con fiestas por doquier. Al Perol la buenas intenciones, arriba las cucañas, y a disfrutar con ellas. Con la esperanza de que abunden y seamos más felices. Qué así sea.

12 julio, 2007

ESPARDEÑÁS Y PEROL TRENCAT – LXV

Una vez pasado el verano el cambio de hoja es inevitable y aquel brote de la primavera lleno de vida, ya travestido en su otoñal tono rojizo, se postrará sobre la tierra para ser usado como cieno. La andadura es irreversible; y sólo los que quisieron ser hoja, siempre a merced y protección de un tallo protector, serán victimas de sus propias tribulaciones. No sucede lo mismo con las fuertes raíces arraigadas a la tierra a la que fortalecen, y que en su reciprocidad se alimentan.
Ignacio Pla, que quiso ser hoja volátil para airear su vanidad navegando por los vientos del fracaso, cuando le ha llegado su otoño, ha obviado los vientos que le azotan y prefiere aferrarse al cargo. No ha caído en el detalle, de que por ser hoja, también las del almanaque llevan la cuenta atrás de los días que faltan para terminar el año, o... pudrirse en el barro. ¿Cómo esperar de la frágil hoja un atisbo de dignidad? Demasiado para Ignacio Pla.

Queda aún todo el verano para la caída de la hojarasca zafia pero Zapatero ha querido mover el árbol y ha mandado un aviso al sobrero porque las cosas están ya muy claras. El talante de la falsedad y el de la mentira, junto al del olvido, intencionado o no, nunca hicieron migas, y el resultado está a la vista. El Zapatos, que jamás movió un dedo en beneficio de Valencia, ha dado un puntapié al aire provocando cambios mirando hacía nuestra Comunidad. El arrebato, no ha sido flor de un día, porque desde la debacle electoral de Mayo el Ministro de Administración Territorial Jorge Sevilla ha ejercido de Adelantado en la estrategia socialista a la que se ven tan necesitados. Jamás en la política española un cambio ministerial tuvo tanto tufo a valencianía como en esta ocasión, y pese a ello, el resultado está cantado. Ignacio Pla al Senado español, como pago a sus servicios, y los socialistas valencianos esclavos de su mimetismo catalán que, por su vasallaje ancestral o su incultura permanente, no pueden desprenderse.

Quien no debe estar tranquilo y durmiendo mal es Jorge Sevilla. Conocedor del resultado de las apuestas personales de Zapatero piensa si él será la regla, o quizá la excepción. Demasiado lastre para su cuerpo: Maragall, Sebastián, Simancas, Alborch. Sólo le quedará la opción de callarse, porque si habla, verá en sueños a Nicolás Redondo, Rosa Diez, Múgica, Buesa, Gotzone Mora, o tantos otros que disintieron y denunciaron las desvergüenzas del Presidente del Gobierno español. Sólo le quedará la esperanza de confiar en el tiempo, que tantas cosas soluciona.

O como aquel teléfono de la esperanza, lugar al que se recurría como solución de nuestros males, igual los del alma como los del cuerpo. Ahora, lo ha sustituido en parte la sangre humana, a la que se recurre encerrada en los cordones umbilicales que será útil en beneficio de los que padecen leucemia, tengan carencias en su sistema inmunológico o la puedan necesitar para combatir ciertos tumores cancerosos. Se trata de hibernarlos en nitrógeno líquido a 200º bajo cero cuya utilidad sirve por tiempo indefinido. La cosa pinta bien y es que cuando la ciencia se aleja de la política todos podemos dormir un poco más tranquilos, sin tener la preocupación de Jordi Sevilla si será uno más en una lista cada vez más larga acumulada por quien sabe qué resbalón.

En estos días, nuestro Gobierno valenciano anda ocupado en restaurar el segundo escalón ocupándolo con nuevos cargos, llamados los de confianza. Hay quienes ven en ello el amiguismo y la envidia florece, pues siempre lo hace en cualquier estación del año. La cuestión es compleja, porque ante una mala elección hay quienes ambicionan la escalada. Será cuando la piel resbaladiza del amarillento plátano, oculta a los ojos descuidados de quien lo encumbró, y tan útil, haga acta de presencia y tras el demarre traicionero le deje con el culo al aire. El segundo escalón es el de la profesionalidad que nada tiene que ver con lo político, pero ambos están tan juntos que lo más fácil es resbalar dando vueltas sobre si mismo según obliga la Ley de la Gravedad, que para eso está.

Trescientos nuevos vehículos dotados con GPS se han puesto a disposición de la Policía Nacional para vigilar nuestras calles procurando que no haya tumultos, menos claro está, los de las largas colas de súbditos en busca de un carné, en las que se pasan horas y horas con cara de tontos hablando mal del Gobierno. Con lo fácil que sería dejar un formulario en un buzón de cualquier Comisaría, más dos fotos a todo color y recibir el carné a los pocos días en el buzón de tu casa. Y no sólo desaparecerían las largas y cansinas colas sino que también bajarían las del paro. En cambio todo el sistema queda a merced de una aplicación informática siempre colapsada y lenta, para desespero del funcionario de turno que ya no sabe qué hacer.

Zapatero añora a José Bono y le ofrece la próxima Presidencia del Congreso. O sea, quiere quitarse de en medio a Manuel Marín, pero no se atreve. Algo le habrá hecho el Presidente al de la Moncloa, quien de esta guisa, nos enseña un nuevo matiz de su talante, ese del que tanto presume.

Ante tanto movimiento, sea o no debido al calor del verano, estemos atentos para llenar nuestro Perol de tanto chanchullo. Como no nos faltarán las sobras, lo tendremos bien fácil. Seguro que lo llenamos.

05 julio, 2007

ESPARDEÑÁS Y PEROL TRENCAT –LXIV

La otrora España, líder de hazañas individuales tanto en el mundo del deporte como en otros campos de la ciencia y de las artes, cuyas gestas alcanzaron cotas de gran popularidad, se destaca ahora del resto del mundo por el consumo de la coca. Que es cosa de narices: lo que ya tiene su guasa. Somos los abanderados de la dañina droga, según nos advierte la ONU. La cuestión es para preocuparse porque ataca al sector más débil y también más engañado de la sociedad, cuando en realidad de lo que se tramaba era de adormecer sus mentes, preparándolas para el todo vale con falsos diseños de modernidad. Habrá que reconocer y también lamentar que a fe lo consiguieron. Pero no con la que mueve montañas que pese a su actual descrédito está por ver quien la mejore, pese a la nueva asignatura que el Gobierno nos pretende inculcar hecha en los laboratorios de lo políticamente correcto. Quizá, la razón esté, en el gran cambio experimentado en los últimos treinta años sin orden ni concierto, donde el “y nosotros más” ha sido el principal santo y seña de una marcha hacia delante navegando por el filo del barranco. Para ciertos sectores de la sociedad, tan progres como caducos, el consumo de droga fue señal de libertad, siempre dados a nuevos experimentos y cuyos resultados actuales nos describe ahora la ONU.

Sin embargo, aún hay quien considera de suma utilidad los designios del Señor, como el juez de Alicante que ha invocado a Dios pidiéndole ayuda en su trabajo. O al igual que los marinos de la America Cups que piden al viento que venga a empujarles. Lo que no sabremos es si Dios, o el viento, saben de colores y tomarán partido por unos o por otros aunque lo más seguro es que no los abandonen a su suerte, pues siempre habrá “alguien” que lo remedie.

Ha pasado un largo año y parece que fue ayer; lo que fue inicialmente un desastre nacional continúa siendo igual: las colas del verano para sacar el pasaporte siguen en su sitio aunque un poco más largas. Es muy difícil de comprender, que cuando la alta tecnología está al alcance de todos los españoles en el interior de sus viviendas conectados a Internet para hacer más rápida cualquier gestión, no suceda lo mismo en los despachos del Ministerio del Interior a cuyas puertas se forman colas tercermundistas de ciudadanos deseosos de un carné, condición ésta que pierden cuando se ven obligados a iniciar largas colas antes de que salga el sol.

Ya estamos en Julio cuando se inician las vacaciones. Suben los calores y la hipoteca sigue subiendo cada vez más cerca de las nubes; lo que provocará una fuerte insolación a quienes abandonan la ciudad hacía lugares de veraneo. Mal pintan las cosas para los que se deciden a veranear amenazados por los números rojos que ya no asustan a nadie. Dicen las Agencias de Viajes que el esfuerzo que se necesita para ser turista es cada vez mayor, así que lo mejor será conservar la energías quedándose en casa paseando por la brisa gratuita del Puerto lleno de visitantes que vienen a vernos. Y es que mientras unos van y otros vienen, los que se benefician son los de siempre, acostumbrados a vivir de los créditos cada vez más numerosos.

A los disparos de mosquetes y cañones, salidos a las calles desde los museos valencianos o de los corazones amantes de aquella epopeya nacional, hemos presenciado en nuestras calles el recuerdo de la reacción valenciana a la ocupación francesa de hace dos siglos que se cumplirán exactos el próximo año. Aquel acto patriótico, como el actual de su recuerdo, debiera de hacer pensar a tanto mercachifle nacionalista cuya única bandera es la de vivir del cuento. El hábil emperador, con su engaño, se apoderó de una tierra a la que tuvo que renunciar porque en todas las regiones de nuestra piel de toro surgió el orgullo herido del que manaba sangre española sin que hubiera una vena seca.

Los gestos de la ostentación son siempre pasajeros porque van con el sillón tapizado de viejo cuero y de maderas nobles, que aunque incomodo sólo sirve para que el ocupante se sienta más importante. Son como emblemas de humo de una locomotora en marcha que cuando se olvida en el rincón de los desechos, desaparecen, y son tan falsos como el aire que los guía, que cesan con el cargo.

Sin embargo, hay gestos que van en la naturaleza humana desde el día en que uno nace, muy propios de los de buena crianza. Son algo así como un tic marcado a fuego, lleno de orgullo y huérfano de complejos. Paco Camps, que cuando acude al viejo Mestalla ocupa su silla de siempre, evitando el palco Vip a cuya ostentación acude tanto acomplejado, ha jurado el cargo con su Biblia personal de toda la vida. Son estos los gestos que denotan la grandeza de la sencillez con los aderezos de una elevada personalidad.

La Copa del América, que ha llevado a Valencia a las primeras páginas de todo el mundo, ha supuesto el mejor impulso para la ciudad. Sus logros han superado todas las expectativas, y todo parece indicar que se queda con nosotros para otra nueva edición. En todo caso, lo que está claro, es que aquello de “Valencia vive de espaldas al mar” es pasado, y la estupenda dársena del Grao nos llena a todos de orgullo y satisfacción por todo lo que ha supuesto cada vez con mayor proyección. Su mejor contribución, como uno más de nuestros ya muchos emblemas, ha sido darle mayor auge al turismo nacional e internacional, que si siempre pasó de largo por Valencia y tantas veces sin apearse, ahora nos vienen a conocer desde cualquier lugar del mundo.

En esta ocasión, alcemos nuestro Perol no solo como señal de fiesta y alegría sino también como agradecimiento. Sobre todo a quienes han venido a vernos que han superado el millón de personas en sólo seis meses, y que sin ninguna clase de duda volverán a visitarnos.